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Desánimo

“Era un día gris,
hice un alto en la ciudad,
entre el indiferente gentío
solo se podía sentir
soledad y hastío.

Los sonidos del silencio
y sus interminables ecos,
resonaban en mi mente,
convirtiéndose en trágicos
incesantes pensamientos.

Como golpes de látigo
rasgaban la carne,
abriendo viejas heridas
que de tanto sangrar
parecen que nunca
podrán cicatrizar…

Por un momento
perdí el rumbo,
el objeto de vivir,
todo era vacío,
fue cuando aferrado
a esa abandonada flor
me sentí otra vez, morir…”

por Leonardo Riccieri©

Desánimo-By-Caras-Ionut

Imágen: Composición surreal by Caras Ionut

Carta abierta al amor soñado

«Donde quiera que estés
quisiera que sepas que…

Acá estoy amor, sintiéndote,
de esta manera única,
que es, la única manera;
dentro, profundo, ahí donde,
enmudecen las palabras y huelgan,
donde lo único que existe
son dos almas amándose
desde y hacia la eternidad,
viviendo cada instante
como el último y más importante.

Y es ahí,
desde dentro hacia afuera,
que te siento y veo,
y al llegar a tu piel,
extasiado te acaricio
e invirtiendo el ciclo,
desde afuera hacia adentro,
te veo y siento,
y penetrando el cuerpo
llego a abrazar tu alma.

Quisiera verte ahora,
mirarte a los ojos
y sin una sola palabra,
desnudarte en un beso
para amarte lentamente
hasta fundir nuestros cuerpos
al calor del amoroso deseo
de este amor que sentimos,
así, de esta única manera,
la nuestra…”

por Leonardo Riccieri ©

abrazo-pareja

Descubrir un sueño

“Aquella noche de verano,
donde apenas alumbra la luna,
contemplaba el campo,
acompañado de mil invisibles grillos
que dejaban escuchar su canto,
las luciérnagas se elevaban desde la hierba
apareciendo mágicamente, una a una,
para alumbrar aquellos besos de amor,
soñados contemplando el espejo de agua
en un privado rincón de Uribe,
frente a la laguna.

Era entonces que mi corazón preguntaba
donde estará el verdadero dulce amor?
Cuando dejarás de acariciar cuerpos sin alma?
Encontrarás quién con sus ojos confirme
lo que de sus labios emana?

Imposible no recordar el hueco,
de cuantos te amo cayendo al vacío
sin generar el mas mínimo genuino eco.
Aprendiendo de a poco, como, sin amor,
los besos terminan sabiendo a nada.

Ahora de tu mano,
nos descubren las luciérnagas
que como duendes blancos flotan,
en esta mágica noche de luna
donde la brisa nos abraza,
mientras nos besamos
contemplando el espejo de agua
en, desde hoy, nuestro rincón de Uribe,
frente a la laguna,
esta vez, celebrando el encuentro
de dos almas que se aman.”

por Leonardo Riccieri ©

luciernagas

Cuando ya no esté

«Si te preguntas por mi…

Mejor no preguntes,
seguramente estaré acariciando,
la hierba fresca
entre los árboles del bosque,
cerca de las montañas
bajando sus laderas,
para empaparme en las aguas
del más azul de los lagos.

Y lo haré acompañado
del maravilloso sol del verano.

O enredado en las multicolores hojas
que volando en otoño me llevan de su mano.

O en el frío invierno
empapado en la lluvia
que mojando mi alma,
atempera mi ánimo.

O en la ideal primavera
a la luz de la luna,
bajo un manto de estrellas.

Mejor no preguntes,
déjate elevar por el aire
y desde las alturas
me encontrarás, justo ahí,
entre la tierra y el cielo,
no llores por mí
siénteme, y sonríe,
por siempre te estaré abrazando,
convertido en viento…»

por Leonardo Riccieri ©

Desde entonces

«Desde aquel día que, sin mediar
mas palabra que una profunda mirada,
montando hacia una laguna dorada,
mudas caricias gritaban
lo que nuestras bocas callaban.

En ese momento sin sabernos porque,
cada detalle fue revelando
anhelos ocultos a flor de piel,
que desde las entrañas
pugnaban por subir,
insuflar el corazón,
y volverlo a hacer latir.

Si, desde aquel día,
cuando un solo instante resumía
el sentir de una vida,
somos amor…
amor del mas puro.

Desde entonces caminamos
separadamente juntos,
tan juntos como para
protegernos de la oscuridad,
y tan separados como para
no opacar nuestra luz.

Amándonos en cada detalle,
dejándonos llevar por el viento
del deseo natural y espontáneo,
sentimiento compartido al unísono,
emanado de este abrazo de almas enamoradas.

Desde entonces vivimos
este amor encarnado,
ritual, amoroso y bestial,
danzando
desde el vals a la rapsodia,
de la marcha triunfal al silencio,
desde el ras de la tierra,
al firmamento celestial y eterno…”

por Leonardo Riccieri©

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