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Buscando lo visible

“Iba atravesando la ciudad,
cuando de pronto, dejé de mirar,
entonces vi,
entonces sentí,
entonces me vi…

Abrumado de ver rojos rostros adustos,
con cicatrizada mueca de sufrir,
montados en amalgamados cuerpos, sudados,
gobernados por agobiadas mentes,
cansadas de no sentir.

Abrumado de ver enlatados seres
pululando en el tráfico
de una ciudad ardiendo,
apurados por llegar a ningún lugar
en la oscuridad del día.

No era más que otro día
en que paseando entre las llamas
en diabólico camuflaje, alerta,
siempre buscando, reconocer,
por fin alguien que no fuera infierno…”

por Leonardo Riccieri ©

Inspirado en el final del libro
“Ciudades Invisibles” de Italo Calvino

ciudadesinvisibles

Despertar sin tí

“Abro los ojos, ya es de día,
tu cuerpo no esta a mi lado,
pero todavía,
tengo el calor de tu piel grabado.

Tu aroma se puede sentir
con solo entrecerrar los ojos,
tanto lo siento amor,
que me hace revivir,
el contorno tenue de tu rostro,
y tu mirada llena de candor.

Una sensación de bienestar
me recorre desde dentro, me invade,
la traza del último encuentro cobra vida,
cada pequeño detalle vuelve,
me envuelve y cautiva, otra vez… “

por Leonardo Riccieri ©

despertar

Volar a ciegas más allá de la oscuridad

“Volar en la oscuridad,
extraña sensación…
cerrar los ojos unos segundos,
y volar hasta ese amanecer de invierno,
volver a mirar el campo humedo por el rocío,
tomar otra decisión en la niebla,
despegar igual, siempre,
aún a pesar de.

Sentir el planeador, deslizándose,
llendo a ningún lugar,
extraña sensación virar
para pasar las nubes,
ver surgir el sol,
y sentir el murmullo del viento
contándome una vez más,
que todo tiene sentido
más allá de la oscuridad.

Entre la sombra y la luz existe la intuición,
la posibilidad de elegir…
tomar el camino, entonces,
es solo cuestión de sentir
donde nuestro corazón realmente desea ir,
abrir el pecho, soltar el alma
y dejarla por fin volar… “

por Leonardo Riccieri ©

En lo efímero del instante, esta lo eterno…

“Un fuego ardiendo en la noche
nos sorprende las miradas,
las confunde, las pierde, nos pierde…
llevándonos,
hasta este preciso precioso momento.

Miradas que se aquietan en las llamas,
que se agitan cuando se escuchan,
clamando una a la otra… una por la otra,
queriendo desatar
ese esperado inevitable cruce.

Mientras el silencio de la noche
acompasado por el crepitar del fuego,
y acentuado en cada latido,
nos va envolviendo en besos.

Donde la mezcla, fusión, confusión
de incitados sentidos,
en un remolino de texturas, sabores y aromas
van conspirando una sagrada revolución.

De pronto las sombras cobran vida
en siluetas delineadas por caricias,
reflejo de cuerpos fundidos, rozándose,
fusionados para alcanzar el corazón,
y abrazar el alma.

Entonces ahí,
en esa recién nacida corpósfera,
empezamos a entender, por fin,
que nada es sin amor,
y que solo en lo efímero del instante,
esta lo eterno…”

por Leonardo Riccieri ©

pintura por Leonid Afremov

Grito que se hace canto

“En la solemnidad de un grito
se encuentra el mayor silencio,
silencio ensordecedor que marca,
desenmascara rito.

Sordo grito desgarrador,
visceral expresión de ser,
como incisión pectoral,
deja corazón al descubierto,
Oh, sentimiento aterrador.

Grito que se hace canto,
melodía ancestral que eleva
y desemboca en llanto,
lágrimas de sangre tinta,
escriben mudas notas,
que convergen en canto
y se convierten en grito.”

por Leonardo Riccieri ©

El Grito,
cuadro por Eduard Munch (1893)

Porque escribo

“Escribo cuando las palabras claman por salir,
cuando las emociones llenan cada intersticio de mi ser,
cuando el sentir hecho carne,
no quiere convertirse en callosidad y pugna por libertad.

Escribo de lo que veo, y de lo que no,
desde mi, pero no siempre de mi,
escribo de la naturaleza, lo humano y lo animal,
de esa inexistente realidad que nos rodea y actuamos,
y de la ficción que nos toca, cuando nos toca.

Escribo del y al amor, que fue, és o será,
a ese amor ideal, del alma,
que por esquivo, parece imposible
y al cuál me niego a dejar de buscar.

Escribo al cielo, las nubes, el horizonte
y sobre todo al viento,
especialmente al viento,
mi mas fiel compañero.

Mis letras por fin sueltas, abandonan mi cuerpo
y vuelan recorriendo enormes llanuras verdes
surcadas por intrincados ríos,
a veces calmos, casi siempre… torrentosos.

Y mientras mis letras vuelan,
juegan a ser estrofas, versos,
a camuflar el sentido en vívidas metáforas,
o en singular metonimia.

Por eso escribo, para que en libertad,
jugando y volando, juntas, entrelazadas,
letras y palabras, vivencias y emociones,
vuelvan del viaje, y al volcar las al lienzo,
intentar construir poesía.”

por Leonardo Riccieri ©

El olvido en el viento

“Dulce olvido que flotas
alto, entre las hojas
y las meces como el viento.
Donde has ido?
Que es de ti?

Si todo lo antiguo vuelve,
una y otra vez
sin cesar… martilla…
pega… duele.

Olvido, medicina necesaria
a todo mal pasado.

Olvido, que flotas y alivias,
como brisa en noche de verano,
no te escondas de mí
ven, sáname,
llévame de tu mano.”

por Leonardo Riccieri ©

imagen de Sergio2012.WorPress.com

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