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Feliz año!

​Bienvenidos a lo nuevo… 

que nos quiere ver felices, para todos la luz de la conciencia.

 “Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad de universo”. Rene Char

«Somos como diminutas arañitas que tejemos nuestra tela, somos como pequeños colibríes que nunca dejan de volar en su viaje multicolor; como sutiles enredaderas convertidas en grandes buscadoras del intersticio de luz … somos practicantes del Gran Yoga, el re unidor de todas las vibraciones …

Somos los que viajamos de la esquizofrenia, que asusta con sus abismos, a la polifrenia, integrándonos a lo vivo en sus múltiples formas … somos los buscadores incansables de un centro “que está en todas partes y en ninguna” … somos los moldeados por milenarios cantos sagrados y oraciones personales… somos los que anhelamos comunicarnos de corazón con otros … somos los que en algunos momentos mágicos logramos escuchar el llamado del alma de la especie humana que aun vive en el rio subterráneo  y al oírlo exclamamos .¡Ay dios mío!…. ¡Ay mi dios!
somos los que entramos en acción…»
Centro Luz de Luna

Centro Gestáltico de Estudio y Meditación

Dir. Graciela Cohen

La niebla

«Oh! Niebla que nublas…

Divagando en la niebla estaba,
más perdido que encontrado,
cortando su espesura.
Mas de pronto, cuando menos veía
tu difusa figura aparecía.

En ese preciso momento
extraviado en la densa niebla ,
me di cuenta de cuál era el camino,
tan solo, porque tú, sin saberlo
señalabas mi destino.

Tu silueta delineaba
los contornos suaves
de tu alma enamorada,
inequívoca señal
que mi alma interpretaba.

Y así siguiendo místicas señales,
entre sueños y quimeras,
de la mano de tu amor
fuiste y eres suficiente guía,
de este camino a tientas que es la vida.

Oh! Niebla que aclaras…»

por Leonardo Riccieri ©

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Tres escenarios

«Pensamientos desordenados,
danzan psicodélicamente,
multiplicándose,
y un mudo caos mental,
ensordecedor,
se gesta y atormenta.

Nadando en un ilimitado mar
de calificaciones y juicios,
olas de ítems en una lista sin fin,
primero, elevan al cielo,
después, bajan,
hasta hundirte en la profundidad.

Y aquí estoy atrapado
en este lugar extraño,
especie de limbo,
entre la ilusión del otro,
la mía y la realidad…

Sin embargo… no estoy solo…»

por Leonardo Riccieri ©
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Sendero de estrellas

«Sendero de estrellas
que te abres al abismo insondable
Donde llevará tu huella?
Acaso el incógnito destino
Podrá develar lo inimaginable?

Y llegada la gran decisión,
preparada esta mi alma
para afrontar semejante tarea?
para seguir lo verdadero?
sólo el amor renovará mi sustancia,
sólo el horizonte blanco
podrá calmar mis ansias.

En la distancia me quedaré
dormido en esa estrella,
y soñaré los sueños
dónde vaya mi alma.

Sendero que no es camino,
peregrinar sin rumbo,
caricia de viento en soledad,
porque sólo la verdad
esta en lo profundo
de sentirse vivo.»

por Leonardo R. Riccieri ©
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La rosa de tela

«Y la hicieron de tela
para que su belleza perdure
y jamas se marchite,
pero el invencible tiempo,
implacable siempre,
convirtió la tela en arapo.

Y ya sin su original brillo
en la hierba fue descartada,
para terminar sus días
yaciendo inerte a la intemperie,
donde el sol y el viento la desgastaba.

Rosa que naciste para perdurar
que fué de tu orgullo
y que de tu porvenir,
ahora que al final
fuiste abandonada a morir,
sin nunca poder amar.»

por Leonardo Riccieri©
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Soneto 75

«Un día escribí su nombre sobre la playa,
pero llegaron las olas y lo borraron;
de nuevo lo escribí con una segunda mano,
pero llegó la marea e hizo de mis penas su presa.
Hombre vano, dijo ella,
que en vano intentas algo mortal así inmortalizar,
pues yo misma como esto decaeré
y también mi nombre se borrará de igual modo.
No, dije yo,
que cosas más viles piensas en morir en el polvo,
pero tú vivirás por la fama:
mi verso tus virtudes raras eternizará,
y en los cielos escribirá tu glorioso nombre.
Donde, mientras la muerte todo el mundo someterá,
nuestro amor vivirá y después la vida renovará.»

Edmund Spencer «Amoretti» (1552-1599)

Fotografía de Al Weber
«Wave»
San Gregorian Beach
California 1965

Desesperación

“Sombra de una realidad que fue, ahora convertida en sufrimiento, inútil costumbre, reiterada laceración que deja marcas imborrables.
Cicatrices de un pasado que se niegan a ir y se adhieren a mi cuerpo como ladrillos a una pared.”

por Leonardo Riccieri ©
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Imagen Cuerpo y graffiti
Pared, ladrillo, desesperación
Por Lee Bogle.
American Art.

Hojas que dan vida

«Cada lámina se hizo humana para amarte
Cada hoja nació y murió en aquellos bosques silenciosos
hoy caen del otoño de nombres,
naturaleza de los bordes del cielo en la tierra.

Mecidas por el viento caen
vuelan, buscan lugar para el descanso,
mullida morada que cobija la tierra
y nutre raíces de antiguos árboles,
mudos testigos de tiempos presentes
firmes guardianes del bosque encantado.

Fantasías de un dios de hambre,
dios plata, bailan, bailan el adiós,
regalando su última caricia,
su último aliento,
hojas dormidas, hojas de sueño
que describen ese vínculo perfecto,
ese círculo secreto,
cada una guarda el recuerdo.

Recuerdo pasado, ambiguo,
de una vida que no fue,
adherida al inerte destino
designado por nacimiento,
asida al tronco casi muerto
del celoso guardián de sucesos
grabados en el subconsciente,
cual cicatrices de viejas heridas
siempre abiertas, siempre sangrando…

Y van lejos, muy lejos
al triste canto de la frialdad,
estrofas viejas, huellas coaguladas, secas…
Se estremecen al desvarío
de las sombras de un pájaro y su trinar,
que aletea por proximidad de la muerte
de su amor palpitante.

Van huyendo del viejo designio
buscando caminos nuevos
que las alejen de lo inexorable,
hielo pétreo, transparente lápida,
fuerte cárcel hasta que vuelva el sol
a derretir su cubierta,
amanecer de un retoño verde,
lazo de tiempo,
convertido en árbol sueño…»

Fusión poética de:
Nora D’Agostino Lugones © y
Leonardo Riccieri ©
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