Sueños en fuga

«Donde están tus versos?
Esos que hablaban de tí,
ahí, donde te podía encontrar,
que se hizo de ellos?
donde fueron a parar?
Ya no encuentro tus palabras,
ya no imagino el eco de tu voz,
será tal vez qué,
has decidido dejar de soñar?
O tan solo quieres equilibrar,
hacer un balance de lo que es real y dejar que la mente guíe al corazón.
Espero fervientemente que no,
recuerda que: no sé pueden matar los sueños, sin morir en el intento.
Los puedes reprimir, hasta intentar suprimir,
pero ellos siempre estarán en tí, en silencio, esperando, que la forzada voluntad ceda, para aflorar más allá de la piel.
Viejos y cansados sueños buscando a destiempo suceder para salvar el alma,
que de tanto llorar, desde el ostracismo impuesto, se está tornando gris, y solo quiere perderse en el fondo del mar.»
por Leonardo Riccieri ©

«Los sueños nutren el alma, nos mantienen vivos y nos hacen evolucionar»
by William Shakespeare

Sin promesas, solo hechos

«No puedo bajarte la luna,
ni regalarte una estrella,
no te prometo nada eterno,
ni hacerte volar por el firmamento.
Pero a cambio amor te aseguro que siempre que quieras podés contar conmigo.
Cuándo sientas que tus energías se agotan,
solo tienes que llamarme.
Iré corriendo hacia ti,
mis brazos siempre esperan para recargarte.
Solo tenés que acurrucarte y sentir, sentirme sentirte…
Y dejar que mi corazón arrulle tu sueño…
No hay recompensa mayor que poder cuidar tu descanso.
Ni goce superior a que anides en mi pecho y ser tu remanso».
Por Leonardo Riccieri©

Cruzando invisibles líneas

“Nos debemos un sueño…
aquel, solo tuyo y mío.Aquel, que se fue fraguando en el tiempo,
desde los días en que nos mirábamos,
sin sabernos.Aquel, que fue creciendo con cada palabra,
silenciosamente,
aferrándose fuerte de nuestros corazones
hasta llegar a hacerse parte de nuestras almas.Aquel, en donde caminábamos paralelamente,
sintiendo esa falta inerte, ese vacío incierto,
que solo podía llenarse parcialmente por ese brillo que aparecía
cada vez que nos rozábamos,
al buscarnos inconscientes, incesantemente,
una y otra vez…Vacío buscando la completud en cada letra,
cada letra derramada sobre el papel formando palabras,
cada palabra sentida en el alma
se transformaba en el eco que nos guiaba
inevitablemente al más bello destino.Eramos ambos lados de un inmenso imán
siempre ahí, atrayéndonos…
siempre llamándonos con silenciosos gritos de amor
clamando por atención.Sin pensar, sin saber,
sintiéndonos, inquietándonos,
solo sucedió,
la atracción fue culmine,
el encuentro se debía producir.Aquel sueño compartido en nuestros corazones
que vagaba incierto,
al fin hoy se hizo piel, carne, cuerpo…
convirtiendo, éste sueño, el nuestro,
en la más bella historia de amor
que lejos de terminar,
recién comienza.”

Te reconozco

«Caminas en la multitud con la sencillez de tu corazón a flor de piel, te siento y distingo entre todos, aún antes de poderte ver,
como no podría.
Te reconozco de cuando paseábamos de la mano por aquel sendero montañoso,
de aquel amanecer en el mar en el que me obsequiaste tus besos,
de aquel encuentro casual dónde nuestras miradas se cruzaron y tus cristalinos ojos se clavaron en mi alma.
Te reconozco de cuando tu voz
acarició mi ser con las más dulces palabras,
de cuando tu piel se fundió con la mía formando el lienzo que contiene la más bella de las pinturas.
Como no podría reconocerte,
si te he sentido desde siempre,
todo el tiempo ya ha pasado,
es hora, ven a mí, volvamos a recrear cada detalle de lo que será, haciendo todo nuevo otra vez.
Solo siénteme y recuerda,
reconóceme, soy yo,
soy aquel que siempre fui,
y que por tí y para tí seré, por toda la eternidad.»

por Leonardo Riccieri ©

Sintiéndote

«Y aquí me encuentro otra vez abandonado a tu merced,
sintiéndote tan cerca, tan dentro, tan físicamente que me parece imposible haber escuchado tu voz hace tan solo… instantes.
Que me hayas susurrado al oído tus más amorosos gemidos apenas ayer.
Y ahora que sobrevino el silencio no puedo arrancarte de mi ser, ni siquiera aquietar los latidos que supiste acelerar.
Más tus palabras que siempre pudieron hacerme vibrar, no se escuchan, dime algo, lo que sea, sino como te he de volver a encontrar.»

por Leonardo Riccieri ©

Solo tú puedes, mujer

«Tu corto y renegrido pelo se desliza entre mis dedos,
mientras veo la profundidad de tus ojos tiernos,
ellos me invitan dulcemente a tí, me susurran sin hablar las más sentidas palabras de amor.
Tu piel se mezcla con la mía como dos sábanas de seda abandonadas a los caprichos del viento primaveral.
Nuestros labios van descubiendo los caminos a nuestro ser mientras nuestras lenguas van buscando ese punto que nos hará estallar.
Desde la suavidad me voy internando en tí, tu calor me envuelve, me enciende todavía más, mientras tus sutiles contorciones aumentan en intensidad.
Es como si tu cuerpo contuviera del todo al mío,
y con un último espasmodico movimiento nuestras almas al tocarse se fundieran para convertirse en río.»

por Leonardo Riccieri®

Almas danzantes

«Somos almas danzando en el éter, moviéndonos armoniosamente cada una siguiendo su ritmo individual.

Hasta que un capricho divino las cruza en el pentagrama universal.

Y cuando dos almas se tocan
desaparece el tiempo, el espacio, la distancia y todo lo demás.

Cuando sucede, se produce un destello luminoso sin igual,
que va tomando forma de cordón umbilical.

Entonces ya no importa lo que hagas, ni con que cuerpos estuviste o estarás, serán dos almas unidas para toda la eternidad.»

por Leonardo Riccieri ©

Preguntas y respuestas

«Cuántas veces he tratado de respirar el aire del pasado?
Nunca he podido, ya no existía, ya había pasado.
Cuántas veces he soñado respirar el aire del futuro?
Nunca he podido, todavía no existía, además no sabía si estaría cuando llegase, si es que hubiese llegado allí.
Porque no escuché más mi corazón y menos mi cabeza?
Porque ignore la magia creyéndola ilusión?
Es que pueden más los fantasmas del pasado que los sueños del presente.
Cuando los dolores pueden más, es hora de sanar, de decir basta. Respirar, respirarse profundo, inhalar la única vida posible, la que nos proporciona el aire que respiramos aquí y ahora».
Por Leonardo Riccieri ©

Soledad (bis)

«Cuando sientas que la soledad te espera, para abrazarte, no te resistas, es tal vez, el gesto de amor más puro. Ella no espera nada de tí, ni siquiera tu compañía. Abrázala, fuerte y profundamente, y al sentirla, siéntete, conócete, disfrútate para después puedas por fin, comenzar a amarte. Entonces ya nunca volverás a estas sola.»
Por Leonardo Riccieri ©

Carta al verdadero amor o coincidir

«Siempre supe que para encontrar el amor,
el verdadero, ese que todos sueñan pero al que la mayoría renuncia. Renuncian porque dicen que es una idea romántica pasada de moda, solo la ilusión de un imposible, perfecto solo en nuestra imaginación. Cuanta verdad a medias en esos dichos. Pero dejar de creer que ella existe, y me refiero a ella porque para mí el amor tiene forma de mujer, nada más, cada uno sabe las formas que tienen sus sueños. Decía, dejar de creer… sería renunciar a lo que soy, un ser que, primero, esencialmente desea amar y ser amado, y después, solo después, «todo» lo demás.
Por eso la certeza de saber que se puede encontrar, y que vale la pena una vida de intentos. No es fácil, pero se puede, solo había que coincidir, en tiempo y espacio, en la mirada clara y profunda, en la naturaleza,
en el detalle, en la caricia y el abrazo, en dar y darse una oportunidad, en la absoluta sinceridad de ser cada uno como en realidad es, de frente, sin mentiras, sin condiciones y sin promesas, sabiéndonos libres para compartir todo lo que ambos deseemos compartir.»

Para tí, se que me estás leyendo…

por Leonardo Riccieri ©

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