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Brasas en el cielo

Brasas en el cielo

“Despertar a la luz
en este rojo amanecer,
de cara al sol, sintiéndote,
contemplando cada gesto,
amando cada detalle destello,
de tu radiante ser.”

Por Leonardo Riccieri ©

El encuentro

El encuentro

“Transitando el bosque de la vida
iba aquel formidable oso de antaño,
con sus ojos tristes, paso firme,
arrastrando ese cuerpo de gran tamaño.

Perdida la mirada, también el rumbo,
huía sin saber de que, ni donde.
Alejándose del amor esquivo,
que otra vez, no tuvo.

Como dolorosa convicción,
negando la existencia
de los que hasta ese día
fue, su motor de vida.

Inexorable el destino cruzó
aquella niña de profundas marcas.
Atravesándose en una mirada,
sin saber porque, unieron sus almas.

Y desde aquel día,
tomados de la mano,
el oso corazón de niño
y la niña corazón salvaje,
recuperaron su esencia
para juntos, retomar el viaje.”

por Leonardo Riccieri ©

pintura de Michael Sowa

Alma de cuervo

“Rayos de sol asoman entre los árboles, dibujando sutiles destellos color azabache en tu negro plumaje. Tus ojos atentos, destilan misterio, mientras escudriñan hasta lo más recóndito del paisaje. Tu espíritu libre atraviesa la brisa flotando en el viento pintando invisibles trazos, usando al cielo como lienzo. Cuerpo de ave convertido en mujer, quedaste atrapado en su vientre creador, condenado a vagar por el bosque hasta que tu alma de cuervo decida… que forma tomarás hoy…”

por Leonardo Riccieri ©

Bandada

“Y aunadas sus almas, se elevaron
sobre las nubes de fuego,
que encendidas coronaban
el cielo del atardecer.

Montando al viento hermano
sintiendo su fuerza levantaron sus alas,
y siempre, con la mirada al frente,
pusieron proa a la eternidad…”

por Leonardo Riccieri ©

Imagen by Linus

Amanecer entre los árboles 

“Inmóviles caminantes transitan la bruma
en medio de una imperturbable quietud
solo imterrumpida por la brisa
que mece sus caprichosas ramas.

Formas difusas al trasluz del amanecer,
abrigo del viajero han de ser,
hasta el fin de los tiempos,
desde la tierra, hacia el cielo,
árboles de ensueño no dejarán de crecer.”

Por Leonardo Riccieri ©

Cuando no hay nada, hay ser

“Qué serían las cosas y los seres si no hubiera mundo?
El horror de la existencia privada del mundo, el proceso mediante el cual lo que deja de ser sigue siendo, lo que se olvida tiene siempre cuentas pendientes con la memoria, lo que muere sólo encuentra la imposibilidad de morir, lo que quiere alcanzar el más allá siempre está más acá. Ese proceso es el día hecho fatalidad, la conciencia cuya luz ya no es la lucidez de la vigilia sino el estupor de la ausencia de sueño, es la existencia sin el ser…el hombre desaparece ante lo que sabe, a veces ante lo que quiere saber, hombre que aprende por cuenta de los hombres ha pasado del lado de los objetos, ora es agua, ora un guijarro, ora un árbol y, cuando observa, es por cuenta de las cosas; cuando describe, es la cosa misma que se describe…y es que el árbol conoce la debilidad de los hombres que sólo hablan de lo que saben
Así que estando terminado el mundo, acabada la historia, casi hecha humana, la naturaleza, la palabra pasa delante de la cosa y la cosa aprende a hablar.”

El viaje

El viaje

“Agua cayendo desde lo alto
borbotones color nieve,
corriendo de prisa,
siguiendo la cuesta
abriendo sendero – cicatriz,
con el puro impulso vital
para alimentar el manso río.

Agua viajera, de nuevo,
comenzando tu periplo
montaña, río, cielo.
Ciclo sin fin,
hacedor de vida,
tomas diversas formas
moldeando a tu antojo el paisaje,
vas recorriendo la tierra
bendiciendo a todo en tu viaje.”

por Leonardo Riccieri ©

El camino

El camino

“Esta imposibilidad maravillosa de ver un camino y no poder evitar lanzarme a él. Sentir que ya no importa en absoluto hacia dónde me lleve, que el destino es solo una anécdota. Recorrer el camino, sintiendo a cada paso, el aire, mirar el campo, el cielo e inevitablemente ser parte. Formar una sagrada comunión camino – hombre – máquina y dejarme llevar hacia el horizonte sin una meta conocida, con el corazón y el alma sintiéndose volar, siendo una unidad con el todo. Cuanta vida atravesándome, fluyendo dentro y fuera. Cuanta alegría de existir saboreando este instante, el instante supremo, el único en el que estamos vivos, el único que es, sin pasado porque se fue, ni futuro porque todavía no llegó. Para dejar el mundo mental, la eterna filosofía de vivir, para por fin hacer, ser y sentirme realmente vivo.”

Fragmento de Reconociéndome
Por Leonardo Riccieri ©

Imagen de una pintura
de Jamie Heiden

Llegando más allá

Llegando más allá

“Solitarios intentos por llegar
a aquella lejana meta,
a algunos hizo claudicar,
mas otros por perseverar
hasta el fin de sus días
hubieron de probar.

Tantas vidas desperdiciadas
para poder entender,
no solo era cuestión de volar,
para alcanzar el sol,
teníamos que aunar nuestras alas
y todos juntos volver a intentar…”

por Leonardo Riccieri ©

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